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28/02/2005 |
Movimiento Obrero |
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Gran triunfo Los telefónicos marcan el camino |
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Todos para uno y uno para sí mismo Se ha sucedido, como trascendió a través de todos los medios de comunicación de la burguesía y sus filtros criminalizadores de toda protesta, el histórico conflicto obrero que protagonizaron los compañeros telefónicos contra los dos pulpos transnacionales de la telefonía argentina (Telecom y Telefónica). De origen Francés y Español respectivamente, Telecom y Telefónica son paradigmas de la década de las privatizaciones y la ultra-liberalización del mercado. Ejemplos de la penetración Imperialista Europea en nuestro país, han sido y son de las empresas de más utilidades en el mundo, usufructuando privadamente la bancarrota política del modelo que financió al monopolio nacional / telefónico estatal de ENTEL, a lo que se suman los grandiosos beneficios que les proporcionan los subsidios que este mismo les entrega. Son dos empresas de las principales beneficiadas por el licuamiento de deudas millonarias que promovió el Estado y la camarilla gobernante en 2001, con una renegociación de pagos, en común, por 3185 millones de dólares (cerca de 10 mil millones de pesos). Cayendo la francesa en default. (La Nación 9/1/05). Todo haría pensar, sin embargo, que la dependencia de sus negocios al mercado interno y la pérdida de valor de la moneda argentina ante el dólar (en un rubro condicionado permanentemente por la aplicación/importación de nuevas tecnologías), actuaron como serios obstáculos para la continuidad y/o sustentabilidad de estos gigantes oligopolios... pero por el contrario han salido olgadamente airosas de la crisis devaluacionaria por arte y magia de la generalización en la aplicación en la red telefónica de la nueva tecnología IP -la utilizada en Internet- que ha reducido 8 veces sus costos de instalación y manutención, y por el boom sucitado en el mercado de la telefonía celular... Tal es como decimos que el Grupo Telefónica contó en 2003, 3.914 millones de pesos y el Consorcio Telecom, a su vez, 3.753 millones de pesos (Argenpress 5/12/04). No conformes aún y aspirando sostenerse a toda costa en la pirámide de las empresas con más utilidades y más explotadoras del mundo, éstos mostruos de la especulación han decidido, al márgen de toda recomposición salarial o baja tarifaria, apretar por un aceleramiento en el “proceso de reorganización” que le garantiza “K” a los explotadores yendo por un tarifazo...
La Reacción Vigente La sed esclavista de las multinacionales imperialistas en el país del default y las “quitas de deuda”, pero principalmente de la gloriosa insurrección popular de 2001 y las cientas de ocupaciones fabriles por la Clase, la organización y lucha de los desocupados a través del Movimiento Piquetero, las Asambleas Populares y las luchas de los pequeños Campesinos y Ahorristas, es mucha y se ensaña contra estos últimos transitando gustosos el camino abierto por el modelo de la ultra-explotación negrera que promueve Duhalde-Kirhcner y el ala exportadora de la economía “nacional”. Intransigentes ante el reclamo obrero de recomposición salarial por un 25% de su salario, a las patronales telefónicas tal redistribución de sus ingresos no le costaría más que un 12,1% a Telefónica y 16,4 % a Telecom, de sus ventas netas (Así lo informó la CePETel a la Agencia de FeTERA el 3/12/0411). Es que como claramente ha señalado el gerente de comunicaciones externas de Telefónica -Eduardo Mirabelli-: “Para nosotros el problema no es la discusión salarial sino la toma de edificios” (Agencia Rodolfo Walsh 3/12/04). Poco le ha interesado a la provocación patronal la solución del conflicto, por lo contrario se ha contentado con presentar requerimientos de amparo para lograr un desalojo de los obreros de “sus” instalaciones y ha lanzado después de un distendido silencio la irrisoria propuesta de un 7% de aumento... Se evidencia, como dice Mirabelli, el desinterés de las patronales por solucionar esta brecha entre sus ingresos y los de los obreros. ¿Por qué es este desinterés? Porque estamos luchando contra un enemigo desdoblado y que se mueve por nuestros flancos; que nos rodea. No podemos atacar sólo a uno de los lados, debemos atacar a los dos, a todo el Frente Enemigo, porque lo que sucede es que a cada conflicto que lanzamos, a cada reclamo, se fortalece la unidad reaccionaria de las Clases Explotadoras. Se fortalece sobre las bases de la desidia y odio clasista con que detestan que nos organicemos, que reclamemos y llevemos adelante nuestros derechos democráticos, más allá aún -como Clase- orgullosamente a las Calles, a imponerse en la estructura económica, política y social del país, imperante. A cada lucha en la que salimos nos responden con una reacción mediática que tiende a destruir los lazos de unidad que se han construido entre nuestros intereses de Clase y los de las Clases Medias pequeño Burguesas, Campesinas y Estudiantiles, como también, aunque tal vez con mucho menor éxito por su estrechez material, entre las filas de nuestra misma Clase bajo los petardos de la “guerra entre pobres”. Lazos -los primeros- que hemos construido a través de conflictos como los docentes de fines de los ´90 y principios del nuevo siglo, como el de Aerolíneas o los de los mismos piqueteros bajo el impulso del Argentinazo. Esta reacción mediática, mucho ojo con el triunfalismo que la ubica como resultado de la impotencia del Campo Explotador o como a su única forma de expresión, es el Frente de ataque con que disputan el combate ideológico que damos por el ensanchamiento del Campo propio, del Frente de las Clases Explotadas que lucha bajo el programa anticapitalista y socialista de la Clase Obrera... Pero la expresión militar/represiva de esto viene siendo la justificación y materialización de un fuerte agrandamiento de las fuerzas represivas de la explotación. La articulación de un arco de alianzas políticas que tienden a la reorganización de una dirección hegemónica de los intereses explotadores en contra de los nuestros y la aplicación y defensa sistemática de un plan económico anti-obrero de reestructuación nacional. Si atacamos o vemos solamente lo superficial del ataque enemigo nunca lograremos acabar con sus bases de aprovisionamiento y reproducción. Estaremos confinados a una lucha de resistencia que no puede más que depararnos la derrota. Para vencer debemos ir a las bases de la reacción enemiga, debemos golpear apuntando siempre en esa dirección.
Las Bases del Conflicto El conflicto telefónico, que se desarrolló entre el 26 de Noviembre y el 6 de Diciembre de 2004 por lo largo de 10 días, constituyéndose en el más importante de la última década -desde la privatización de ENTEL y con el ultraje convenial de por medio- que han afrontado los compañeros del sector, ha marcado una huella onda en la lucha que da la vanguardia de la Clase y debe dar toda ésta, dejando una innumerable cantidad de lecciones a los revolucionarios y al Movimiento Obrero. Esta lucha se ha vuelto fundamental junto con otras varias como la de los estatales, los judiciales o la de los trabajadores del subte, por que han dejado planteada una estrategia de victoria para el Movimiento Obrero ante la nueva relación de fuerzas planteada en el terreno de la lucha de Clases. El antecedente en que se ha convertido la lucha telefónica se desarrolló a raíz de los reclamos obreros por una recomposición salarial del 25%, el reordenamiento de las categorías sobre la base de las especialidades con intervención directa del gremio y los trabajadores cual se acostumbraba antes de las privatizaciones, la garantía de estabilidad laboral para todos los trabajadores y el cese de la terciarización de tareas (regímenes ultra-negreros de empleo que fueron expuestos con las luchas de los pasantes y contratados en 2002). Todos reclamos justos y de necesaria ratificación para la construcción de un proyecto serio de país, con una mayor justicia social y desarrollo del mercado interno, pero más que coherentes, aparte, si se tienen en cuenta las millonarias sumas de las ganancias que perciben los pulpos telefónicos y el porcentaje que de éstas dedican a sus trabajadores. Pero tanto las patronales, pensando incansablemente en cómo sacar del país para mandar a sus casas matrices imperialistas, sus riquezas; como el Gobierno “progre” de “K”, pensando en como satisfacerlas y fortalecer los acuerdos de unidad de la Clase a la que responde y pertenece, han mostrado la peor de sus disposiciones en este sentido: ratificando su sed pro-imperialista y saqueadora en el primer caso y el proyecto político cipayo y anti-obrero que esta acuña como Clase en el Gobierno Duhalde/Kirchner, en el segundo. Se quiso subordinar la lucha a las tentativas e insinuaciones de aumento que hubo lanzado el Gobierno en octubre-noviembre, pero los tiempos de la “reorganización burguesa” que reparte generosa para arriba pero escatima hasta lo más mínimo para abajo, no fueron los de la Clase, que salió decidida por lo suyo.
Detrás del Reclamo Obrero, un Proyecto de País Los tiempos fueron impuestos, en un comienzo, por las patronales y el Gobierno, que embotaron la iniciativa combativa obrera en las mesas del “diálogo”, que se constituyeron en la muestra soberbia de una burguesía amarreta y resentida que aspira acabar con la fuerza que han logrado los trabajadores y oprimidos en general, con la gigante insurrección popular que le impusieron en diciembre de 2001. Iadarola (secretario de FOETRA2) comentó en ese sentido, ante los rumores esparcidos por la patronal y el Gobierno de un inminente acuerdo el Sábado 4/12, antes de cualquier debate en el plenario de delegados del gremio y lo que es testigo de la actitud que señalamos, lo siguiente: "no es verdad que haya principio de acuerdo, ya que las empresas no ofrecieron absolutamente nada y ni siquiera fueron a Trabajo". (La Nación 3/12/04). La FOETRA tomo acción luego de que se cumpliera con la primera conciliación obligatoria, su primera prórroga y cuando el Gobierno intentaba imponer sarcásticamente -lo que representaba un insulto y un abuso para con los trabajadores- una segunda prórroga, en defensa de la avaricia patronal. Clarín aducía el 1/12/04 que "los trabajadores denunciaron que las empresas están presionando con el conflicto al Gobierno para lograr un aumento tarifario a partir de enero.", a lo que se sumó, para la ratificación de la denuncia de los compañeros, toda una serie de acrobacias realizadas por las telefónicas para exponer como injusta la correcta lucha de los compañeros... Con declaraciones alarmistas como las del antes mencionado gerente de Telefónica Eduardo Mirabelli, al sentenciar que “el país corre el riesgo de quedar totalmente incomunicado” -idem- se pretendió endemoniar, a los ojos del resto de los trabajadores y el pueblo, la iniciativa combativa obrera cuando concretamente fueron las mismas empresas las que prohibieron la entrada a sus edificios centrales de los empleados técnicos que chequean el buen funcionamiento del sistema y quienes3, en el caso de telefónica, lanzaron un “asalto” rompehuelguístico que puso en riesgo al mismo instrumental -como se verá más adelante-. Iadarola, ya citado, indicó en referencia a lo antes dicho que: “No hubo ningún acuerdo y denunciamos una actitud de provocación de las empresas, que crearon pánico al decir que el servicio iba a colapsar. Nosotros garantizamos el servicio, pero si no hay soluciones vamos a profundizar las medidas.” (Clarín 1/12/04). La huelga se desarrolló, manteniendo 170 sedes de las empresas ocupadas, de forma escalonada con paros diarios y activos de 4 hs hasta el sexto día de lucha, momento hasta el cual el conflicto no se había extendido aún por fuera de las márgenes de la Capital Federal y la Provincia de Buenos Aires. Las patronales, que hasta ese entonces habían mantenido un silencio cerrado sólo infligido por su campaña de difamación contra los trabajadores e inasistieron a varias de las reuniones de la mesa de negociación, hicieron la provocadora propuesta de un aumento de 2% o 3%, el 1 de diciembre (Clarín 6/12/04), sobre una serie de mentiras que aludían a la concesión de pretendidos aumentos anteriores y fundamentando su caradurez con lo “elevado del promedio salarial” (¡!) de los empleados telefónicos en comparación con el del resto del Movimiento Obrero, señalando en su defensa sus voceros que: “Los salarios del sector de servicios están muy bien ubicados en la pirámide salarial de la economía argentina y los trabajadores perciben un mínimo de 1000 pesos” (Telam) Este argumento de las telefónicas, pero que difundió toda la burguesía a través de sus medios masivos de comunicación intentando volverlo un vértice para la “guerra entre pobres” que intenta promover, no resiste a la primera y más simple prueba, pues en el país de la devaluacion de los 2/3 del salario obrero, el 50% de la población bajo la línea de la pobreza y más del 20% bajo el de la indigencia, alrededor de un 30% de subocupados y desocupados, más de 1/3 de la población económicamente activa trabajando en negro o sin una contratación estable y una inflación en ascenso4, lo que promedia la mayoría no es más que el nivel de la humillación y delincuencia nacional y de la burguesía, respectivamente, en que se halla nuestro país. Por otro lado, los trabajadores privados están en un 40,3% trabajando en negro y su “buen salario” tiene un piso, muy por debajo de los $745 que representa la Canasta Familiar Básica, en los $450. En conclusión, nunca puede considerarse un correcto piso para la clasificación de un promedio salarial al "infierno" en que ha dejado a la Argentina -y a su pirámide salarial- la Burguesía y su especulación internacional. Pero más aún, asumir este razonamiento estúpido y totalmente parcial en favor del autosostenimiento de quienes son sus principales promotores (los explotadores y sus representantes) es una renuncia a la construcción de un proyecto serio de país y la renuncia a la dignidad no ya solo obrera, sino que de la humanidad misma, pues no hace más que justificar una visión esclavista -en la que los explotados no pueden saciar siquiera sus necesidades vitales- de la sociedad. Es un razonamiento netamente regresivo, contrario al desarrollo y progreso del país, alojar en lo más retrazado la finalidad... Esto es así en materia social y en cualquier otra: es una ley general del desarrollo.
Los Telefonicos Marcan el Camino Transcurrida la primera etapa de la lucha, y ante las propuestas sobradoras de la patronal, el 2/12 -al sexto día de paro- se decidió dar un importante empujón a las medidas, lograndose la adhesión de la FOEESITRA y posteriormente a la FOPSTTA5, dándole así un carácter nacional al reclamo. Esto actuó de punto de inflexión en la dinámica del conflicto y esa misma noche se reprodujeron las repercusiones de la iniciativa obrera en la reacción de la patronal. A la noche del mismo día en que se decidió nacionalizar el reclamo obrero a todo el resto de la base nacional telefónica, a las 22 hs, un grupo de alrededor de 30 rompehuelgas con armas de fuego contratados por la patronal, cuyo jefe es un ex-represor citado por los legajos de la CONADEP llamado Norberto Carvajal, intentó asaltar el 9° piso del Edificio Central de Telefónica en Corrientes y Maipu, que se hallaba tomado por una delegación de los trabajadores huelguitas. Este grupo intentó, para entrar, sacar las puertas de acero que dan acceso al piso y que actúan como aislantes para la refrigeración que solicitan los equipos e instrumental en ese piso presentes (desde donde se hace revisión del estado de la red de telefonía nacional), poniéndo en riesgo efectivamente los servicios. La respuesta no se hizo esperar y los trabajadores de la toma se comunicaron con quienes los secundaban a las puertas del edificio, reunidos por entonces en Asamblea, cortando la avenida sobre la que se encuentra. La solidaridad masiva de los mismos fue inmediata y el desarme de la provocación desalojadora de la patronal también...: ya se respiraba un cambio de aire. El mismo día de la provocación, la presión de las bases, entremezclada con la búsqueda de una solución favorable a sí mismo, por Moyano, en las pujas de poder que libran los caciques por dentro de la CGT y la oleada de luchas salariales que se han lanzado, llevó a redoblar nuevamente la apuesta a las ahora materiales tentativas confrontativas del lobby empresario, concediendo la CGT y CTA su apoyo activo al conflicto. Así es como “La Nación” del 3/12/04 anticipo que "la CGT y la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) se movilizarán el lunes próximo para apoyar el reclamo de los telefónicos. "Esta lucha la ganan los trabajadores", gritó Moyano, en medio de la marea humana que formaban los periodistas y los manifestantes." La suerte del conflicto estaba volcada al triunfo obrero. En los cuatro días restantes solo restaría aumentar la presión y esperar el quiebre patronal. Tuvo una y mil veces razón Moyano en denunciar ante los medios de comunicación el carácter “miserable” de las multinacionales Telefónicas que “Habiendo obtenido fabulosas ganancias, le niegan el aumento salarial que reclaman los trabajadores”, también acertaron plenamente las burocracias al coindicidir en la defensa común del conflicto: Ese es el camino!!! Pero alertamos también sobre el carácter específico del triunfo para que no confundamos nuestro norte y los aciertos de esta experiencia cual quienes, como Moyano y los “empalagados de la CTA”, han remarcado “la buena predisposición del Ministro Tomada” y Kirchner a la hora de la negociación, habiendo acudido incluso primero a sesionar sobre este tema a la Rosada, antes que al calor del conflicto mismo, donde se solucionó, con lucha e independencia obrera el triunfo de nuestra Clase. No fue ni el Gobierno Duhalde/Kirchner, ni la burocracia la que triunfaron: fue la lucha y rudeza de los compañeros la que logró un aumento del 20%, sumado a los $500 de la bonificación extraordinaria, la recuperación de facultades por parte del gremio en la recategorización del personal y la apertura de paritarias. Ante la “viveza criolla” de las empresas, que no sólo nos hacen cargo, a partir del superávit fiscal que pagamos con nuestros impuestos, de nuestros propios salarios a través de los decretos no remunerativos del Gobierno y de los perdones de deuda que este les concede, sino que además pretenden lograr de nuestras luchas económicas el caldo gordo para sus propios aumentos de tarifas, propiciando una carrera inflacionaria a través de la cual siempre salen ganando, los compañeros dieron paralelamente la lucha por sus reivindicaciones y en contra de un tarifazo, la que es la llave que abre el debate al derecho político de los trabajadores a participar y en forma ascendente, en la organización y distribución de las riquezas. Lo que se logró con la lucha y la movilización de las bases: un aumento del 20% que representó $ 400, evidencia la respuesta a los debates sobre el método de la lucha económica, cuando lo que se ha logrado con la paciencia transera de las burocracias, al precio de depositar su confianza no en la propia fuerza de la Clase en lucha sino en los gestos de “K”, han sido apenas $100 magros que ni siquiera fueron aplicables a quienes (sin importar su capacidad salarial) habían recibido aumentos anteriores y deja evidentemente afuera a los cientos de miles de trabajadores en negro. El conflicto telefónico concluyó con una amplia victoria obrera porque tuvo siempre en cuenta un hecho fundamental: que a las patronales solo se las podía vencer redoblándoles la apuesta en la lucha de fuerzas y no tal vez mendigándoles a ellas o al Gobierno; con la extensión de su lucha a toda la base nacional telefónica y al resto del Movimiento Obrero mismo, de ser necesario. Así es como ante la presión reaccionaria ascendente de los explotadores, los trabajadores llevaron en ascenso sus medidas hasta el plano nacional junto con la solidaridad de todo el resto del Movimiento. No confiando más que en sus propias fuerzas de Clase. Debemos pues y ante todo, defender la incidencia directa de las bases en cada lucha y así mismo en cada triunfo. Por esto es importante su intervención directa sobre el reordenamiento de las categorías y la extensión de su solidaridad al resto de los nuevos conflictos nacientes. No sólo en pro de su triunfo, sino que además del afianzamiento del propio. Ante la rapiña electoral que se avecina en Octubre, los trabajadores deben hacerse de las banderas políticas de la independencia de Clase, que sólo pueden empuñar y alzar por medio de la extensión de sus luchas económicas defensivas y la profundización consecuente de su cohesión, doblegando la fuerza enemiga con la que le proporciona el acrecentamiento de la unidad propia. Sólo a través de la solidaridad obrera en la lucha lograremos las fuerzas para contrarestar la reacción vigente.
Notas: 1 El CePETel es el Centro de Profesionales de las Telecomunicaciones. FeTera es la Federación de Trabajadores de la Energía de la Republica Argentina (esta adherida a la CTA)
2 FOETRA : Federación de Obreros y Empleados Telefónicos de la República Argentina.
3 La Agencia Rodolfo Walsh, el 3/12/04, cita a un trabajador telefónico presente en el conflicto que, en declaraciones radiales, explica que “las empresas exhiben una dureza inusual en este tipo de negociaciones e impiden el acceso a los edificios del personal técnico”.
4 Todo esto según el Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas del Indec del año 2001. La tendencia del actual modelo, muy por el contrario de moderar esta pendiente, ha acelerado la contratación negrera y la ultra-explotación obrera. Prueba política de esta dirección fué la ratifiación de la Reforma Laboral y por lo económico, el aumento, según la encuesta permanente de hogares de la misma fuente con alcance al primer mes del año en curso desde 2001, en más de un 80%, de la inflación.
5 FOEESITRA: Federación Nacional Telefónica. FOPSTTA: Federación de Obreros del Personal Supervisor y Técnico Telefónico.
Comité por la Construcción de una ORA |
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