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Comité por la Construcción de una ORGANIZACIÓN REVOLUCIONARIA ANARQUISTA

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25/10/2004

Movimiento Obrero

       Que no nos lo traspapelen

DERROTA EN SANIDAD

La estrategia electoralista que sobrelleva la izquierda en el Frente sindical está parida por todo el conjunto de desviaciones según los cuáles han comprendido al período vigente como un revolucionario. Esta situación, según la cual nos hallamos ante una contexto general de avance desde abajo y que puede -como todo proceso- tener sus altibajos como resultado de las contradicciones de que se compone, necesita de la acumulación de una serie de triunfos que le den razón de ser y expliquen favorablemente dicha caracterización.

La izquierda centrista, carente de autocrítica por todo el conjunto de sus desviaciones pequeño burguesas, se ha visto necesitada entonces, del enaltecimiento de los triunfos parciales y el ocultamiento y ensombrecimiento de las derrotas parciales, sin acudir, en una situación de intermediez como lo es la actual, a la contraposición de unos con otros en busca de la determinación del carácter general del período por sus obvias consecuencias. Así se ha hecho con la imposición de la Reforma Laboral Anti-Obrera, con el Código Contravencional, las elecciones legislativas y ejecutivas de 2003 y las mismas elecciones sindicales... La elección en Sanidad está entre éstas últimas.

 

El Frente Único de la Izquierda no tiene Orientación de Clase

La izquierda no es consecuente con las indicaciones esporádicas y escuetas que hace, de una reacción en gestión, ni siquiera bajo la interpretación altanera y esquemática según la cual la ve como un manotazo de ahogado –defensivo- de su llamada “burguesía nacional”…

En el caso de la Sanidad la situación se presenta bien clara. El Frente de la Blanca-Bordó, donde interviene el MST y el PO, no solo redujo su caudal de electores en función de lo logrado la elección pasada –tal cual le pasó al PO en Gráficos-1 sino que además fue semillero de las pugnas políticas que entre ambas tendencias ya sacan chispas en miras a las elecciones 2005, para la que ya se definen listas.

La unidad que propugnó el MST-PO en Sanidad no fue de Clase sino en contra de ella. El momento impone por tarea la subordinación de las contradicciones políticas intraclase –para las que es una prioridad la acumulación- a las interclase, puesto que la correlación de fuerzas vigente se presenta en desmedro de nuestro Campo. Esto no puede leerse de otra forma que imponiendo a los marcos particulares del Frente Único, la persistencia en la orientación defensiva…

Resulta evidente, puesto que este es el carácter esencial de la defensa, que la intervención electoral en las elecciones de la burocracia no contribuye en lo más mínimo a dicha unidad por su carácter político –ofensivo- y desviacionista –posicionando la mirada del Campo, en vez de en el Campo enemigo, en las contradicciones propias- pero además menos que menos si tenemos en cuenta que, como en la Alimentación, se acudía a unas elecciones plenamente antidemocrática no solo ya por las trampas de la burocracia sino que además por la enajenación de la mayor parte del gremio –o bien desindicalizado o bien fuera del padrón-.

 

Quinta Columna en la Sanidad

   La lista de oposición Blanca-Bordó denunció que de un gremio de más de 50 mil trabajadores como es ATSA, apenas 23 mil estaban empadronados (menos del 46%) y a su vez puso el grito en el cielo sobre una serie de agresiones físicas sufridas durante la Campaña por sus miembros en plena jornada de propaganda en la puerta de varios establecimientos –Prensa Obrera Nª 859 cita al Centro Gallego y Hospital Israelita-…: La conclusión es bien clara (ya no es solo una cuestión de estrategia) las garantías democráticas para ejercer la democracia sindical no están dadas y subsumiendo la línea a estas prácticas carneras se prepara una derrota segura.  Pero la izquierda sin embargo –mucho ruido y pocas nueces- persistió con su campaña refrendando el cupo electoral restringido de la burocracia y sus agresiones.

 El resultado fue más que ejemplificante al respecto de la certeza o no de la estrategia que aquí refutamos: Las elecciones fueron boicoteadas por una base que, siendo que ya estaba dividida por la restricción señalada, acudió en un número de 6.623 (28% del padrón) a las urnas de la tregua.

Las bases tuvieron una política mil veces más acertada que su vanguardia opositora del MST-PO, que sufrió un duro revés saliendo derrotada ampliamente por cerca de un 70% que fue el caudal de votos a la burocracia del puntero West Ocampo. Así fue que la estrategia unitaria de la izquierda estuvo con el 13,2% de la base obrera del gremio dando la espalda al 87% restante y a todos los trabajadores de la sanidad en negro o desafiliados.   

        Mientras que la base repudia el divisionismo de la burocracia, la oposición de izquierda centrista lo alimenta, actuando como divisoria de aguas del Movimiento y salvando de la furia aún pasiva de las bases –que solo se expresan faltando masivamente a las convocatorias de la burocracia- a las burocracias.

        

La Unidad como Estrategia de Clase

Tales son las falencias de la estrategia que indica la izquierda, que entre las denuncias al bombo, que no apuntaron a zafarse ni por un momento del cinturon de seguridad electoral, se cita que entre las consignas de la burocracia se impuso afanosamente la de la “unidad”, en alusiòn obvia al acuerdo de los gordos entre los que se encuentra Ocampo y los caciques de Moyano (reunificaciòn de la CGT). Esto tiene ademàs su punto culmine en la ubicaciòn en el triunvirato que conforma la cùpula de la Central de la dirigente de Sanidad Susana Rueda, perteneciente a la FATSA (Santa Fè).

        ¿Còmo es que la burocracia de la nueva Reforma Laboral Anti-Obrera, de la Devaluaciòn Salarial y el desguace de los Convenios nos corre desde el discurso de la unidad? Por que la estrategia de la izquierda es esquizofrènica y francamente divisionista. Veamos sino que el balance que hace el PO durante el transcurso de la Campaña el 15/7 menciona que la burocracia se halla preocupada por el avance piquetero, es decir del movimiento obrero combativo y anti-burocràtico, cuando en realidad este està sufriendo los embates cada vez màs duros del Gobierno y las patronales cuando se le podan los planes sociales y se le impone una ley sinceramente anti-democratica (que penaliza la lucha) como el Còdigo de Convivencia. Lo mismo se puede señalar con las derrotas electorales bochornosas sufridas en Gràficos y màs recientemente en la Alimentaciòn o aùn peor en Caleta Olivia, AGR-Clarìn o la que se prepara –sin un planteo superador por parte de nuestro Campo- en Bagley.

¿Acaso ese es el miedo que nos tiene el Gobierno cuando encarcela a màs de 40 compeñeros y procesa a màs de 4000? ¿Es ese el miedo de las burocracias que desfachatadamente impiden en la UF –ferroviarios- la presentaciòn en numerosas seccionales de las listas opositoras- o cierra alegremente filas a travès de la conformaciòn de una lista ùnica en UOM –metalùrgicos-? No nos parece…

        ¿Que estrategia desarrolla la izquierda que abuchea el uso de las banderas de la unidad por parte de la burocracia entregadora…? : ¿Acaso intima a que FATSA, la Federaciòn de la Sanidad, hoy en la direcciòn de la CGT, imponga un Plan de lucha que incluya las reivindicaciones salariales del Gremio? NO ... ¿Acaso defiende el hecho de la unidad de la CGT planteando que es necesario que, fortalecida, encabece inmediatamente la realizaciòn de un Plan de Lucha que enfrente la reacciòn que se cierne, mìnimamente tomando ya los estandartes de la lucha Salarial y Convenial como del pleno empleo, a travès de la devaluaciòn del imperialismo contra toda la Clase? Tampoco, de hecho “repudia” dicha unidad.

        La izquierda denuncia que las condiciones econòmicas no dan para màs y a la vez que las enumera nos llama no a luchar por el salario, el convenio, o los pases a planta permanente intimando a las burocracias a que rompan su tregua y saquen al gremio a la calle sino que a votarla –legitimando la democracia trucha de las burocracias- y esto sosteniendo a su vez toda una serie de mezquindades “boleteras” entre sus distintas tendencias como lo es cuando se cita, en Prensa Obrera Nª 861 y al respecto de su circunstancial aliado electoral, que en “en el Hospital Italiano, el màs importante de los hospitales, dirigido por el MST, ganò la oposiciòn –se refiere a la misma Blanca-Bordò que el PO integra- por estrecho margen, cayendo en la votaciòn y con gran abstencionismo.”. ¡Asì se construye la unidad del centrismo!

 

¡Basta de salir Derrotados por Combatir en otra Guerra, encolumnemos nuestras fuerzas inmediatamente en funciòn de la preparaciòn de un Plan de Lucha hasta Vencer! ¡Hagàmosle el Vacìo a la Democracia Trucha y Transera de las Burocracias, que se convoque Ya a un Congreso Paritario y de Bases de la CGT y CTA! La unidad de la CGT es un paso positivo en la senda de la articulaciòn de una trinchera ùnica de nuestra Clase en contra de la reacciòn en pie ¡Convoquemos YA a un Congreso Unico del Clasismo Opositor que oponga a las “relaciones carnales” de la burocracia con el Gobierno en la Mesa del Salario la construcciòn de una polìtica independiente de la Clase y la lucha como medio! ¡Que Rueda y la FATSA, West Ocampo y la ATSA saquen a la Sanidad a la calle y sean punta de lanza de la rearticulaciòn de un Movimiento Obrero con dignidad y lucha!

 

1 Esto es doblemente significativo, en la apreciación de lo más o menos errado de su estrategia, puesto que no solo hablamos de la “linealidad” ascendente que supone la aplicación de una estrategia acertada, sino que además del hecho de haberse transcurrido estas tras la plasmación de la insurrección popular pre-revolucionaria del 19 y 20, que supondría la configuración de un terreno sindical más permeable y no menos, como les ha resultado.

 

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